Desde la ventana de una vieja casona observaba la mañana gris, las altas copas de los árboles no tenían fin al confundirse con la fría niebla del invierno, olía desde su lugar la humedad de la tierra que invadía sus sentidos para consolar el dolor que calaba mas allá de su corazón.
A lo lejos…como un tibio rayo de luz observó que se acercaban unas personas, a quienes ya conocía muy bien, su congelado cuerpo comenzó a derretirse, esbozo una sonrisa y descalza por la prisa, solo en su camisón de dormir, bajo corriendo las escalera: su corazón parecía querer correr mas rápido que ella al tener la sensación que se saldría de su pecho para abrazar de prisa a quienes había divisado desde su ventana, abrió la gran puerta de par en par y ellos corrían con las mismas ansias que lo hacia ella…el camino era eterno, cruelmente parecía alejarse con cada paso que daba para alcanzarlos, su rostro se iluminaba cada vez mas con la cercanía de quienes en su momento, partieron con gran parte de su alma.
Recodaba como la injusta vida había arrebatado de sus tibios brazos a sus amores, a quienes adoraba por encima de todo, incluso de Dios, y tal vez pensaba algunas largas noches en que lloraba desconsolada su ausencia, que cumplía un castigo divino por tal osadía. Su álgido corazón solo conocía de ese amor, no había nada más importante, ni nada más certero que el mutuo sentimiento de entrega con quienes pronto…volvería abrazarse. Todo el dolor, toda la soledad, el llanto de años, ya no eran relevantes… habían desaparecido…en sus ojos se permitió contener lágrimas…esta vez, eran por la felicidad de llega de al fin el momento de abrazar a sus tesoros.
Rápidamente, se abrazaron, se besaron…todos en llanto, descansando merecidamente del dolor de la distancia que una sociedad enormemente moralista condenó a una mujer por parecer ante sus ojos “diferente” a las demás…
Ciertamente, por más feliz que estén ahora…aquellos años que les fueron arrebatados, no de volverán, y ella tendrá que cargar siempre con el recuerdo de un juicio moral y cínico que se ejerció en su contra; pero sin duda…con el recuerdo del triunfo a esa sociedad tan egoísta…
Se puede divisar a través su ventana como juegan junto a la chimenea, este invierno para ellos será más cálido …
Charlotte Benoir, Noviembre de 2010